Entendiendo la situación en Gaza - Gershon Baskin
Entendiendo
la situación en Gaza
Gershon Baskin
4 de abril de 2018
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AP - https://www.voanews.com/a/israeli-airstrike-on-gaza-border-kills-palestinian/4333623.html |
La Franja de Gaza no va a desprenderse de la
tierra flotando hacia el mar y los dos millones de personas que viven allí no
se van a mudar al Sinaí ni a ningún otro lugar. Están aquí para quedarse.
No todos los habitantes en Gaza son Hamás, pero
todos en Gaza apoyan el fin del asedio a Gaza y todos en Gaza apoyan su derecho
a oponerse a Israel. Hamás es parte del
pueblo palestino y es probable que, por el momento, no desaparezca en el futuro
previsible.
Sin embargo, es importante darse cuenta de que
Hamas ha experimentado un proceso de cambio. También es importante diferenciar
entre moderación y pragmatismo. Hamas no
es moderado, pero a menudo ha demostrado ser pragmático. Sorprendentemente, el líder de la tendencia
pragmática en Hamas es Yahya Sinwar, el líder de su brazo armado.
Presionado por Egipto, entendiendo claramente que
el cruce de Rafah (entre Gaza y Egipto) es el salvavidas de Gaza, Hamas
modificó su carta orgánica eliminando el antisemitismo. Hamás se disoció por completo de la Hermandad
Musulmana. Hamás entregó a los fugitivos
y subversivos buscados por los aparatos de seguridad egipcios que previamente
habían escapado a Gaza. Hamás prometió a
Egipto evitar el contrabando de armas y explosivos al Sinaí desde Gaza. También declaró que aceptaría un Estado palestino
en las fronteras de 1967 sin reconocer a Israel, lo que es un paso
adelante. Hamás también prometió a los
egipcios evitar el lanzamiento de cohetes desde Gaza hacia Israel y no iniciar
otra guerra con Israel.
Por favor, no cometa el error de que apoyo, de
forma alguna, a Hamás. Me gustaría que
el pueblo palestino en Gaza tenga un liderazgo completamente diferente. Algún día lo tendrán.
Pero para el asunto que nos ocupa, unos dos
millones de personas viven en Gaza, una pequeña franja de tierra de unos 40
kilómetros de largo y entre de 10 a 15 kilómetros de ancho. Por un lado, está Israel, que está cerrado
para ellos. Por el otro lado está
Egipto, que también está cerrado. Alrededor
de 80% de la población de Gaza es refugiada de ciudades, pueblos y aldeas que
se encontraban hasta 1948 en lo que hoy es el Estado de Israel. Todas esas comunidades han sido borradas del
mapa y han sido reemplazadas por comunidades de judíos israelíes.
Desde 1967 hasta 2005, Israel construyó 21
asentamientos en Gaza que ocupaban el 30% de la tierra y que estaban cerrados a
los palestinos. Éstos incluían las
mejores reservas de agua dulce y las mejores playas. Unos 8,000 judíos vivían
en el 30% de la franja mientras que unos 1,5 millones de palestinos vivían en
el otro 70%. Israel salió
unilateralmente de Gaza en 2005, con el primer ministro Ariel Sharon negándose
a negociar o incluso coordinar la retirada de Gaza y la transferencia ordenada
del gobierno a la Autoridad Palestina.
Israel demolió todos los asentamientos en lugar de
dejar casas, escuelas, sinagogas y centros comunitarios y comerciales que
podrían haber sido utilizados para aliviar la vida de muchos habitantes de
Gaza. Cuando Israel se fue, existían
grandes esperanzas de que se produjera un cambio positivo y de que Gaza
experimentara un crecimiento económico y una oportunidad de libertad. Pero Israel se fue y selló las puertas,
incluso antes de que Hamás ganara las elecciones del Consejo Legislativo
Palestino de 2006.
En ese entonces, Tzipi Livni era canciller y quiso
declarar el fin de la ocupación israelí en Gaza tras la llamada “desconexión”,
pero el asesor legal del Ministerio de Asuntos Exteriores le dijo que mientras
Israel controlara el espacio aéreo, incluida la esfera electromagnética que
controla las comunicaciones, la radio y ondas de televisión, las aguas costeras
y las fronteras externas, Israel no podía declarar que la ocupación había
terminado.
El gobierno de Sharon no solo bloqueó a la franja
de Gaza, sino que dejó de transferir el dinero recaudado por Israel en nombre
de los palestinos según lo acordado en el Protocolo de Relaciones Económicas de
París de 1994. Esta no era la primera
vez que Israel lo hacía, en contravención del acuerdo firmado e incluso contra
la opinión del fiscal general. Las
principales víctimas del cese de la transferencia de ingresos fueron los
funcionarios de la Autoridad Palestina, incluidos los servicios de seguridad, con
lo que se generó un impacto negativo directo en varios cientos de miles de
personas en Gaza.
En 2006 Hamás ganó las elecciones palestinas. No debería haber sido una sorpresa, ya que fue
visto como el responsable de deshacerse de Israel. La mayoría de los palestinos pensaban que las
negociaciones no servían para acabar con la ocupación de Israel, sino que era
la resistencia armada lo que tenía éxito. Así es como lo vio el público palestino. Hamás fue visto como limpio, una alternativa
al corrupto régimen de Arafat.
Hamás no hizo campaña para la elección bajo la
etiqueta de Hamás, sino bajo el nombre de “Cambio y Reforma”. Su plataforma se centró justamente en el
cambio y la reforma y no sobre tirar a los judíos al mar o destruir a Israel. Ganó y, en un sangriento golpe de Estado en
junio de 2007, Hamás eliminó todo lo que quedaba del control de la Autoridad
Palestina en Gaza. La disputa por la
reconciliación interna y el poder compartido continúa hasta hoy.
Este escenario ha continuado desde que Israel
comenzó a sitiar Gaza y, desde que el presidente Abdel Fattah al-Sisi llegó al
poder en Egipto, también por los egipcios.
Tres guerras han tenido lugar desde entonces, matando a miles e hiriendo
a decenas de miles. Más de medio millón
de habitantes de Gaza fueron desplazados de sus hogares dos o tres veces. La economía está destrozada, con índices de
desempleo por arriba del 45%. Más del
68% de los jóvenes están desempleados y Gaza tiene una de las poblaciones más
jóvenes del mundo.
Los habitantes de Gaza tienen aproximadamente tres
horas de electricidad al día, lo que significa que a menudo no tienen
agua. Hay una tasa muy alta de problemas
de salud, que incluye enfermedades renales y otras dolencias debido a la mala
calidad del agua.
Las personas están atrapadas, no tienen a dónde
ir. Ahora incluso el mar, que era el
único lugar a donde ir para tener un poco de libertad, está negado debido a la
gran cantidad de aguas residuales que fluyen en él.
Pero en Gaza hay una gran cantidad de solidaridad
social. El mes pasado, cientos de dueños
de tiendas anularon millones de shekels en deudas de sus vecinos. Los niños van a escuelas que están abiertas y
funcionando. Las mezquitas están
abiertas y se ofrecen servicios sociales, como clínicas de salud gratuitas,
guarderías, clubes sociales y actividades extracurriculares para jóvenes. Hay un servicio de Internet completo
disponible en toda Gaza.
Dos compañías de teléfonos celulares están
trabajando y todos están en línea y conectados. Hay un sistema de ley y orden con civiles y
hasta policías de tráfico y tribunales que también funcionan. Seis universidades funcionan en Gaza con miles
de estudiantes, tanto hombres como mujeres.
Los planes para la “Marcha por el Retorno” - seis
semanas de protestas masivas y acciones contra lo que los habitantes de Gaza
llaman la ocupación israelí - cobraron vida a partir de la sociedad civil. Hamás ha tomado el control de las protestas,
pero la energía proviene de las calles.
En las calles de Gaza las personas tienen un
sentido de seguridad, excepto cuando Israel ataca. Hamás no es solo los combatientes de las
Brigadas al-Kassam, que Israel considera una organización terrorista. Hamás no encabeza un régimen democrático y
aplasta a la oposición y hay cientos de presos políticos en sus cárceles. Durante los últimos cuatro años, Hamás
también tiene en bajo su poder los cuerpos de dos soldados israelíes, además de
mantener a dos civiles israelíes en cautiverio que son enfermos mentales. Pero Hamás no es solo una organización
terrorista y los palestinos en Gaza no son terroristas porque el régimen de
Hamás los gobierna.
Estoy sorprendido por la capacidad de los
habitantes de Gaza para sobrevivir a la realidad en la que viven. Yo no podría hacerlo. La población de Gaza necesita nuevos líderes. El régimen de Hamás es un régimen corrupto y
la situación de los habitantes de Gaza es mucho más urgente que la nuestra. Ahora se les dice que incluso las protestas no
violentas no son aceptables.
¿Qué se espera que hagan? ¿Simplemente renunciar a sus sueños de
libertad e independencia y que se agachen ante sus amos? Las Fuerzas de Defensa de Israel necesitan
prepararse para lo peor y eso incluye un intento en masa de romper la valla
fronteriza. Los oficiales y los no
oficiales deben hacer todo lo posible para evitar un baño de sangre.
La escalada de violencia está escrita en la pared.
La población de Gaza ciertamente no
quiere una escalada y otra guerra, y tampoco lo hace el pueblo israelí,
especialmente aquellos que viven alrededor de la Franja de Gaza. Pero es hacia allá a donde nos dirigimos y
cada palestino asesinado por Israel hace que las posibilidades de escalada sean
mucho más probables.
Gershon Baskin es
el fundador y copresidente del IPCRI - Israel Palestine Creative
Regional Initiatives (www.ipcri.org).
Su nuevo libro In
Pursuit of Peace in Israel and Palestine (En busca de la paz en
Israel y Palestina) -2017- es publicado por Vanderbilt University Press.
Artículo de opinión originalmente publicado
en The Jerusalem Post el 4 de abril de 2018 como “Getting the
story straight” http://www.jpost.com/Opinion/Encountering-Peace-Getting-the-story-straight-547936.
Traducción:
José Hamra Sassón
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